El pasado 29 de enero sucedió algo increíble. La nieve nos sorprendió mientras dábamos clase en las aulas. Ante el entusiasmo, la alegría y la sorpresa de maestros y alumnos tuvimos que salir al patio a disfrutar de esa sensación desconocida para muchos, de los copos de nieve fundiéndose sobre las manos y las mejillas.
El patio se llenó de niños corriendo, saltando y riendo, disfrutando de un momento mágico que no sabemos cuando se repetirá.
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